Expertos en contra del modelo privatizador,  indican que al proceso externalizador de gestión de los servicios sanitarios le falta transparencia, y en España no se rinden cuentas sobre la utilización de recursos públicos.

Personas de lo más variopinto tienden a estar de acuerdo en que la salud es lo más importante, sin embargo existen importantes divergencias entre los defensores de una sanidad 100% pública y universal y los defensores de una «colaboración público-privada»

 A primera vista puede sonar muy bien y puede venderse muy bien. ¿A quién no le suena bien la colaboración, la cooperación, el aunar fuerzas y fortalezas de cada sector, el reconocer que ambos sectores público y privado pueden complementarse?… pero en realidad esto que tan bien suena esconde trampas para la ciudadanía.

Se nos vende, entre otros argumentos,  el mantra de que la gestión privada es más eficiente,  lo cual en muchas ocasiones es una falacia.

Sin lugar a dudas,  existen iniciativas privadas brillantes,  eficaces,  y administraciones y organismos públicos en las que impera la dejadez, pero esto tiene también mucho de tópico, de estereotipo,  que como tal no da cuenta de la realidad  y quienes lo afirman, o bien repiten lo que saben de oídas, o bien esconden oscuros intereses que poco tienen que ver con mejorar el servicio a los ciudadanos.

Se habla de mejorar la eficiencia del sistema sanitario con la colaboración público-privada, pero no se habla de medidas concretas realmente probadas que mejoren tal eficiencia. No se han analizado seriamente, según indica la OCU,  qué causas han ocasionado las dificultades de financiación del Sistema Nacional de Salud. 

Expertos en contra del modelo privatizador,  indican que al proceso externalizador de gestión de los servicios sanitarios le falta transparencia,  y en España no se rinden cuentas sobre la utilización de recursos públicos.  Indican asimismo, que los ajustes de la plantilla deberían partir de ejercer control sobre quienes dirigen al personal sanitario y no reduciendo el número de personal sanitario.

La política de recortes ha llegado a tales extremos,  que la falta de personal ha hecho insostenible el sistema en esta última pandemia vivida en España.

A modo de ejemplo, según datos del Servicio Madrileño de Salud,  entre el año 2008 y el año 2010 la sanidad madrileña perdió 3.300 profesionales, a pesar de que la población con derecho a la atención sanitaria pública había crecido en unas 500.000 personas.

Recortes de gran calado tuvieron lugar en salud pública, especialmente en atención primaria, precisamente un área imprescindibles para el buen manejo de esta pandemia,  como así también de otras patologías; aunque los principales recortes de personal tuvieron lugar en hospitales. Cierto es que entre 2018 y 2020 el número de facultativos creció, pero en modo insuficiente.

antiprivatización de la sanidad
No a la privatización de la sanidad

Lo que llaman «libre elección de los pacientes» ha demostrado ser, ante todo, un lucro para las compañías privadas. De los cinco hospitales de la sanidad madrileña que tienen gestión privada ha quedado demostrado que sus tratamientos resultan hasta seis veces más caros para las arcas públicas.

El supuesto ahorro es una falacia, ha sido precisamente en esta pandemia cuando estos hospitales de gestión público-privada se han puesto de perfil y han derivado a los pacientes a centros públicos con mejores medios. Los seguros privados no han querido hacerse cargo.

Los protocolos de limpieza y desinfección también se han visto negativamente afectados por la externalización, en contratos que, en su inmensa mayoría,  no se sometieron a concurso público transparente. 

En síntesis, la privatización de la sanidad incrementa listas de espera, supone recortes desmesurados en personal y medios de primera necesidad, y solo parece favorecer el crecimiento y el lucro por parte de los seguros privados;  una gran promesa mentirosa que nos ha golpeado especialmente en esta crisis sanitaria y que  muchos se siguen empeñando en negar. Flaco favor hacen al país que tanto dicen amar; y como bien sabemos, el amor se expresa en obras que mejoren nuestra vida en común.