Hay quien ha cuestionado el gesto de aplaudir a las ocho de la tarde desde los balcones, incluso hay quien ha llegado a encontrar en ese momento y ese espacio una contradicción: aplaudimos en lugar de actuar, nos consolamos y creemos que consuela, desmovilizándonos. Sin embargo, los relatos de las experiencias de muchas de nosotras nos llevan a considerar que el aplauso de las ocho se ha convertido no sólo en el símbolo sino también en la ocasión de compartir con nuestros vecinos y vecinas lo que hasta ahora era la única salida que se nos permitía.

Con el gesto generalizado del aplauso a las ocho de la tarde, se han concitado el reconocimiento y el espacio compartido. El reconocimiento a todo el personal que diariamente, no desde el inicio de la crisis del COVID sino desde siempre, nos cuidan y el espacio compartido, el único que, hasta abrir los paseos de franjas horarias, teníamos.

En ese espacio se han creado y descubierto relaciones entre quienes convivíamos y se ha abierto la puerta a cambiar las costumbres de distanciamiento por apoyo mutuo en estado puro, algo que se favorece si, además, contamos con vecinas que tienen un largo recorrido en movimientos políticos.

Hablamos con una compañera, militante sindical desde mucho antes del COVID

¿Qué has hecho durante el confinamiento en tu portal?

Lo primero que he hecho ha sido colaborar con la compañera que limpia el portal. Desinfecto y colaboro en la desinfección del ascensor.

Pero además salgo a diario, hablo con mis vecinas.

Como militante, como persona concienciada con la lucha social desde antes de esta crisis ¿crees que hay algo que nos diferencia en esta experiencia en lo que se refiere a nuestra convivencia comunitaria?

Creo que nos toca llevar a cabo una tarea de difusión. Debemos desmentir el relato oficial y procurar que nuestro discurso escale frente al discurso dominante de que aquí no pasa nada. Debemos transmitir nuestra cultura, la contracultura, contribuir con contrainformación a la información imperante.

El primero de mayo, salí a mi balcón con carteles, otras veces difundo la lucha de las mujeres de Rojava o pongo información sobre Mujeres Libres; a veces suelto algún discurso o algún mitin mañanero. No como en el sindicato, o como en el Ateneo, donde todo el que va sabe a qué va, sabe qué se va a encontrar. En nuestra vida, nuestra cotidianidad más diversa, debemos seguir poniendo nuestro discurso encima de la mesa sin provocar rechazo, desde la cercanía.

militante en mi portal
Militante en mi portal

¿Y te escuchan?

Me escuchan y me aplauden.

Les canto, nos cantamos, hacemos un brindis y celebramos cumpleaños de los críos, estamos pendientes las unas de las otras. Es apoyo muto real.

El entorno en sí, marca nuestra convivencia. Vivir en un espacio cuadrado en el que nos encontramos todos desde las ventanas hace de nosotros una especie de “esquina de resistencia”, de espacio compartido.

Antes de estar encerradas en nuestras casas, nos veíamos menos, vivíamos a la carrera, conocías a quien era más cercano, a quien comparte pared contigo o patio con los niños. Ahora compartimos todas un vermú el fin de semana y he conocido gente que antes no conocía en ese patio común que nos ha facilitado las relaciones, seguramente más difíciles en pisos de grandes ciudades en las que nadie conoce a nadie.

¿Tú crees que eso tiene que ver con la situación actual?

Bueno, yo creo que esto tiene que ver con nuestra cultura de ágora pública, de historia y espacios colectivos que no logró destruir ni la dictadura franquista. No es una cuestión de militancia ni de encierro obligado roto por la necesidad, es que somos así, lo da nuestra tierra.

¿Cómo está viviendo el barrio, más allá de tu portal? ¿Lo sabes?

He salido poco, pero me he involucrado en el barrio en el que vivo y en el que vive mi madre, donde he vivido más tiempo. Allí he avisado de que, si me necesitan, nos necesitan, estamos a su disposición y mi madre ha circulado el mensaje ventana a ventana. En ciertos lugares, Leganés, Vallecas y en concreto en Zarzaquemada, ha habido muchos fallecidos por la edad del barrio. Allí donde más se ha necesitado, todos los vecinos y vecinas se han ofrecido a ayudarse. La solidaridad es algo vivido en el barrio.

¿En qué crees que podemos ayudar especialmente las personas que ya militábamos en algo?

Las personas militantes hemos destacado porque ya se nos conocía y sabíamos de redes de apoyo vecinales, conocemos los recursos y estamos en contacto con ellos antes y después de las instituciones. Llegamos donde ellos no llegan. A las personas migrantes, a quienes no tienen papeles, a quienes viven en la calle, a quienes se nos acercan porque saben que estamos y que hemos estado.

¿Has visto tú también el crecimiento de la pobreza en tan poco tiempo?

Me consta que la necesidad ha ido creciendo. Al principio la gente estaba más o menos tranquila ante la posibilidad de cobrar el ERTE pero poco a poco se van dando cuenta de que el siguiente paso puede ser peor, que igual todo acaba en un ERE.

Las personas sin contrato no han aguantado, algunos ni los primeros 15 días. Me entero incluso por los grupos de contactos del colegio de los niños.

Hay mucha gente que vive al día y que no ha podido afrontar esta situación, que resisten, pero no van a poder resistir mucho más.

Donde milito, en Villaverde, la red vecinal repartía casi desde el principio 400 comidas semanales.

Los servicios sociales no estaban, quienes estábamos éramos las redes, las farmacias que han ideado un sistema de bonos de confianza para los medicamentos, las cajas de resistencia… ahí se ha visto la militancia.

¿Cómo ves el futuro inmediato?

El futuro inmediato lo veo en septiembre, no antes. Vamos a pasar el verano como podamos, pero llegarán los despidos y posiblemente un nuevo confinamiento en octubre. No podemos desaprovechar ese tiempo, estos tres meses son vitales, van a ser vitales.

No debemos perder la ocasión de organizarnos ante un otoño que va a ser especialmente duro.

No podemos bajar la guardia.

Este verano no es tiempo de descanso.

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Los aplausos nos animan, la sanidad se defiende luchando con acciones