Campaña de divulgación en 2014 promovida por CAS Madrid, enfocada en la toma de conciencia sobre la gravedad de la situación de la sanidad pública. Su deterioro, desmantelamiento y privatización. Cuáles son las funciones y objetivos irrenunciables de un sistema público de salud.

La lucha por la Sanidad pública viene de atrás. Un claro ejemplo fue la campaña de 2014 titulada La privatización mata, fuera las empresas de la sanidad, que impulsó la Coordinadora Anti-privatización de la Sanidad pública de Madrid, www.casmadrid.org, junto con la Red Autogestionada Anti-privatización de la Sanidad, R.A.A.S.

Optaron por una campaña de divulgación que posibilitara el conocimiento a fondo del problema de la sanidad pública y, por lo tanto, la toma de conciencia sobre la gravedad de la situación. Lucha que estaba integrada en amplias movilizaciones contra un sistema explotador y excluyente, contrario a todas las conquistas obreras.

En el guión de la campaña se visibilizaban contenidos como: las principales bases legales del proceso de privatización en el estado español; el deterioro, desmantelamiento y privatización de las partes rentables del sistema; el camino capitalista hacia un sistema sanitario de baja calidad para sectores de la población “no productiva” (parados de larga duración, excluidos sociales, inmigrantes irregulares…), a la vez que se empuja a los sectores con mayor capacidad adquisitiva hacia los seguros privados.

Destacaban que este escenario se estaba produciendo en toda Europa, aunque más intensamente en los países del este y los mediterráneos (Grecia, Portugal, España, Irlanda, Bulgaria, Rumania, Polonia…), con la única salida lógica basada en la participación real de la población en el control y gestión de los centros, mediante la lucha y la auto-organización y suprimiendo radicalmente el ánimo de lucro en el sistema público de salud. Con el añadido de que el pago de la deuda y el mantenimiento en la UE, eran incompatibles con la existencia de servicios de protección social para toda la población.

Señalaban también que es falso que la privatización se hubiese paralizado. Seguía avanzando encubierta si se tenían en cuenta dos vías de observación. La primera a través de la manipulación de las movilizaciones por parte de los partidos políticos con fines electorales, que habían figurado en las cabeceras de las movilizaciones de Madrid y que a la vez tuvieron su responsabilidad en el proceso de privatización iniciado en 2004. La segunda, en base a negociaciones en secreto para aprobar un “Tratado de libre comercio UE-EEUU”, en el que posiblemente uno de los puntos principales fuese la entrada de capitales y multinacionales sanitarias en el ámbito europeo.

Nos transmitían que la solución no venía por paralizar el proceso de privatización de la sanidad con los propios mecanismos del sistema, porque eran simplemente instrumentos de utilización electoralista de una supuesta “izquierda institucional”, que sólo creaba falsas y fugaces expectativas.

El llamamiento que hicieron fue dirigido a la coordinación de todos aquellos grupos del estado que quisieran luchar por un sistema sanitario realmente público, universal, de calidad, democrático, y con control por parte de la población y los trabajadores.

Destaca el hecho de que, en 2009, presentaron 500.000 firmas pidiendo la derogación de la ley 15/97 y ningún grupo parlamentario tuvo interés en recibirles.

La campaña constaba de los siguientes apartados, de los cuales hacemos una breve exposición:

Universalidad.

Son titulares del derecho a la protección de la salud y a la atención sanitaria todas las personas que vivan en el estado español, independientemente de su situación laboral o administrativa.

Gestión.

La prestación sanitaria se realizará exclusivamente mediante medios propios, en centros de titularidad y propiedad públicas, excluyendo todos aquellos centros de titularidad o propiedad privadas, tanto si se trata de empresas con o sin ánimo de lucro.

Aprovechamiento de los recursos del sistema.

Los Servicios de Salud de las CC.AA. estarán obligados a optimizar y utilizar al 100% sus instalaciones sanitarias públicas. Todas y todos los trabajadores del sistema público de salud tendrán salarios y condiciones de trabajo dignas que, en ningún caso, tendrán vinculación con medidas de ahorro.

Planificación sanitaria, transparencia y gestión democrática y participativa.

La gestión del sistema público de salud a todos los niveles deberá realizarse contando con la participación y decisiones de personas elegidas directamente, tanto por la población como de los trabajadores de los servicios sanitarios. Paralelamente, se procederá a una reducción de los puestos directivos.

Serán de libre acceso los informes económicos de gasto ejecutado de cada centro sanitario del sistema público de salud, servicio autonómico y los de actividad sanitaria asistencial con la máxima desagregación funcional.

Cartera de servicios. Igualdad en el acceso y gasto sanitario.

La equidad es la base de un servicio público. Ningún aseguramiento privado dará preferencia de acceso o atención en el sistema público de salud.

Política del medicamento y accesibilidad a los mismos.

Se dotará al sistema público de salud de una industria farmacéutica de titularidad y gestión públicas. Los medicamentos del Registro serán completamente financiados por el sistema público de salud para toda la población.

Memoria económica.

Presentan un estudio que demuestra la carencia absoluta de fundamentos para aplicar recortes a los servicios públicos.

Para la mejor difusión del mensaje, reforzaron su comunicación con carteles explicativos, datos y eslóganes impactantes que evidenciaban una realidad abrumadora.

Esta campaña hacía referencia a las funciones y objetivos irrenunciables de un sistema público de salud, el cual debía tener, como ejes esenciales, la promoción de la salud, la prevención y la curación de la enfermedad, la rehabilitación, la integración de los diferentes niveles asistenciales, y la cooperación con otros sistemas sociales, laborales, económicos y culturales, para la consecución de su objetivo prioritario: proteger y mejorar del estado de salud de la población.

Además, todos los aspectos relativos a la salud de las trabajadoras y de los trabajadores debían ser, prioritariamente, competencia del sistema público de salud, que contaría con la participación decisiva de éstos.

En definitiva, después de conocer esta movilización, la pregunta que nos hacemos es en qué punto estamos ahora. Es evidente la afirmación que la pandemia de 2020 ha puesto de manifiesto la continuidad de la precaria Sanidad pública que sigue existiendo en este país.

la lucha por la sanidad publica viene de atrás
La lucha debe continuar
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