Chabolas en donde el coronavirus no es el peor, sino uno más de los problemas.
No es ninguna novedad que la situación para ciertos sectores de la sociedad ya era grave antes de que comenzara la pandemia. Uno de los casos es el de las temporeras y temporeros de Huelva y Andalucía. Allí, hace años y años que cientos de miles de migrantes sin papeles son super explotados por los señoritos dueños de las tierras, en condiciones de esclavitud. En “Chabolas”, término que jamás podría ser sinónimo de “casa”, malviven desde hace más de 20 años obreras y obreros agrícolas, de Marruecos, de África, etc. Unos palets de pared y de techo, unos plásticos a modo de protección, un agujero afuera como servicio, sin agua, sin gas, sin luz, sin nada…. En este triángulo de las bermudas sobreviven miles de personas que trabajan de sol a sol para recoger la verdura y la fruta que luego comemos todos.
chabolas hechas con palets

La pandemia del hambre y la exclusión ya había llegado hace años a Huelva, Almería y Lepe, y aún así la vida seguía transcurriendo. Pero cuando la otra pandemia, que sí sale en las noticias arribó a la chabolas hubo señoritos que empezaron a decir que dejen explotar legalmente a los sin papeles, que sin ellos no se podía recoger la cosecha, etc. Otros señoritos con la svástica tatuada bajo el traje salieron furiosos a pedir que les quitaran cualquier acceso a la sanidad porque sino culpa de esos “negros” y “moros” se iba a colapsar el sistema sanitario. Y así, de golpe, se empezó a hablar de los explotados invisibles.

Cualquiera podría pensar que esto ayudó a solucionar algo. No seamos ilusos. Nada ha cambiado en las chabolas del sur, más bien todo ha empeorado.

Los terratenientes obligan a trabajar a jornaleras y jornaleros sin papeles amenazándolos con despedirlos incluso a gente enferma, no les dan ni agua ni las condiciones necesarias para vivir, tampoco alcohol en gel y menos que menos mascarillas.

¿Cómo se lavan las manos?  ¡¿Con aire?! Si no tienen agua a menos de uno o dos kilómetros de distancia. Con el estado de alarma el campo se ha militarizado y en esas caminatas para buscar un poco de agua potable o para ir a trabajar son parados por la policía, humillados como siempre, sin papeles, sin permiso, sin nada… Pero levantando la cosecha que después comemos todos los que podemos.

En el vídeo podrán ver cómo Seydou Diop (portavoz de Asnuci nuevos ciudadanos por la interculturalidad) cuenta de su propia experiencia la situación que allí viven, pero ni él ni muchos se quedan de brazos cruzados y siguen luchando por su regularización inmediata, por un trabajo y una vida digna para sus familias, por una sanidad para todas y todos, que no excluya a nadie ni por color, ni por sexo y menos que menos por papeles.

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¡Luchemos junto a ellas y ellos para parar terminar con todas las pandemias! ¡Somos una sola clase y debe ser una misma lucha!

#RegularizaciónYa

ASNUCI Asociación de nuevos ciudadanos por la Interculturalidad 

 

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Los aplausos nos animan, la sanidad se defiende luchando con acciones